Todos los humanos en el planeta compartimos el 99.9% de nuestro material genético (verificado por genomenewsnetwork) y biológicamente eso nos hace humanos. Todo el ADN humano se encuentra en la Tierra ¿cierto? Falso, la unidad de la inmortalidad es un dispositivo ubicado en la Estación Espacial Internacional que contiene el ADN de un grupo de personas y tiene el fin de preservar el ADN humano en una cápsula del tiempo.
Una capsula del tiempo es una herramienta. Los humanos, al igual que otros animales, podemos usar herramientas adicionales a nuestro cuerpo. Cuando usamos tijeras para cortar un papel, en un sentido las tijeras se vuelven una extensión de nuestro cuerpo. Pero acaso esto solo es una manera poética de decirlo, o ¿es cierto que el cerebro incorpora a la herramienta como parte de tu cuerpo? Un estudio realizado en 2010 por la Asociación de Ciencias Psicológicas demostró que cuando usas una herramienta, tu cerebro no lo entiende como algo que estas manipulando con tus manos sino en realidad como si la herramienta fuera parte de tu cuerpo. Así que, por ejemplo, si mientras estas usando un plumón le preguntas a tu cerebro como es tu mano te diría algo como tengo 5 dedos hechos de carne y hueso; tres de estos dedos están adheridos a un pedazo de plástico.
Pero no solo tenemos herramientas tangibles. También abstractas como la religión, el internet, e incluso la ciencia. El neuro antropólogo Merlin Donald nos dice que la capacidad de los seres humanos de crear pensamientos simbólicos, y por consecuente de crear herramientas abstractas, surge gracias a cambios evolutivos en la corteza prefrontal de nuestro cerebro que afectaron las funciones ejecutivas del cerebro primitivo. Las capacidades meta cognitivas y atencionales que resultaron de esto lograron que los homínidos fuéramos capaces de manejar ambientes sociales más complejos que nuestros ancestros. Concluyendo que lo que hizo que el cerebro se expandiera no fueron las demandas cognitivas de crear herramientas o de crear mapas del ambiente, sino el incremento en el tamaño de los grupos sociales que aumentaron la demanda en la memoria.
A través de los años, con ayuda de estas herramientas, nos hemos convertido en una sola especie que colectivamente ha creado culturas con un sinfín de maneras de percibir el mundo. Pero esto no siempre fue así. Anatómicamente el humano moderno surgió en África hace 200,000 años y llegamos a una modernidad conductual hace aproximadamente 50,000 años lo cual significa que humanos sobrevivieron por miles de años en sociedades sin Estado, sin registros escritos, y con una complejidad económica y cultural mínima. Por consecuente, la psicología evolutiva nos afirma que vivimos en un mundo que es contra intuitivo en muchas maneras comparándolo al entorno en el que nos adaptamos evolutivamente.
La evolución nos ayuda a recordar que ser humano no es una idea solida sino una idea maleable y en constante cambio. ¿Por qué? Cuando el padre de la taxonomía, Carlos Linneo nos identificó como Homo Sapiens lo hizo porque sapiens significa sabio en latín. Lo hizo porque sabía que tenemos la capacidad de crear y cambiar nuestros juicios gracias a nuestras experiencias. El filósofo y escritor Terence Mckenna una vez dijo: “Tú eres un explorador, representas a nuestra especie, y lo mejor que puedes hacer es compartir buenas ideas, porque este mundo está en peligro por la ausencia de buenas ideas.”
Lo que nos hace humanos no es que seamos inteligentes, sociales, emocionales y conscientes. Sino lo que hemos logrado usando esas características: un sinfín de tecnologías, culturas, identidades e historias. Irónicamente ser humano no se trata de lo que somos sino de lo que podemos ser. Y ahora que el mundo está más interconectado que nunca antes podemos compartir perspectivas y combatir la ignorancia porque ser humano significa aspirar a la sabiduría.
CONCLUSIÓN:
Es una pregunta tan profunda, porque cada quien tiene una respuesta diferente de acuerdo a su bagaje cultural y a sus creencias. No es como responder la pregunta “¿porque el cielo es azul?” o “¿porque las plantas son verdes?”. No es como preguntar que significa una palabra porque usualmente las palabras las empleamos para etiquetar cosas que no cambian y que no sienten ni piensan como nosotros los humanos. Es una de esas preguntas para las cuales no hay una respuesta concreta. Pero como dijo Richard Feynman prefiero tener preguntas sin respuestas a respuestas que no puedan ser cuestionadas.
No olvides ser asombroso.